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Entrevista Factory nº 18
abril-Junio 1998
INSECTO
La revolución no lo arrasó todo.
Dando Carpetazo a un pasado para olvidar, los
miembros de este particular combo madrileño apuran en su
álbum de debut un vaso colmado de no wave, jazz y rock que
no se adscribe a ninguna tendencia concreta, pese a mirarse en el
proceder de The Lounge Lizards, nada menos.
Dicen que de toda experiencia se aprende, aunque en los casos de
Carlos García (guitarra y voces) y Javier Gallego
(batería, percusiones y varios gritos) habría que
tener el corazón muy blando o suscribirse al tópico
más descarado para encontrar algo más que despropósitos.
Después de abandonar My Criminal Psycholovers, Javier lo
único que tenía claro era "lo que no quería
volver a hacer; tanto a nivel musical como de actitud". Carlos,
midiendo las palabras con precisión matemática, supo
que después de Kebrantas "tenía que ser más
claro con la gente con la que iba a tocar; no quería hacer
más concesiones".
Pero, dado el abismo que separa vuestros anteriores grupos a
Insecto, puede interpretarse que o bien entonces estábais
muy perdidos o bien que lo estáis ahora. (Javier G.):
En mi caso, yo apenas participaba de la composición. Además,
mi entrada en My Criminal Psycholovers fue puramente circunstancial;
coincidió que empezaba a tocar la batería y escuchaba
la misma música que esa gente. Al final tocaba con la presión
de ocho ojos examinando lo que hacía. Era asqueroso. (Carlos):
En Kebrantas me sentía frustrado musicalmente, y ahora estoy
más a gusto, que no quiere decir que esté completamente
lleno.
Al darles a elegir entre jazz y rock para iniciar a los que necesiten
de un patrón de aproximación al sorprendente "Love
Fiasco" (The Blue Fish, 97)
primer disco de insecto, con innegable aroma a obra de culto,
entra en escena Javier Adán (guitarra). "Creo
que estamos a mitad de camino. En cuanto a instrumentación,
el grupo es claramente rock. aunque la concepción tenga que
ver más con el jazz. en tanto que cada canción, en
cada ejecución, suena diferente; también la continua
entrada y salida de gente en el grupo lo confirma un poco".
En una primera escucha, al saxo se le puede otorgar un protagonismo
mayor que el que vosotros mismos le dais. Ahora, con la salida de
Marcos Monge del grupo, ¿Entendéis Insecto sin saxo?
(Javier G.): La pregunta es: ¿entienden los saxos la
música de Insecto? (Carlos): Mucha gente nos dice
que el saxo es el instrumento que añade color al grupo, que
si no hubiera saxo Insecto sería un grupo de guitarras en
cierto sentido estándar. Yo no creo que sea así; si
no hubiera saxo, habría otro instrumento que lo sustituiría.
(Javier G.): En principio, queremos utilizar el saxo no como
el adorno que nos da color, sino más como hacen los Lounge
Lizards o John Zorn, que es componer más a partir del saxofón.
Sé que admiráis a varios grupos de la no wave,
la referencia musical siempre estará en boca de los críticos
por lo caótico de algunas canciones, pero creo que en esencia
os situáis en el polo opuesto de sus postulados nihilistas.
(Carlos):
Estoy de acuerdo. La diferencia está en que nosotros construimos
música, no intentamos derribar nada. (Javier G.):
Creo que el parecido con The Lounge Lizards sí es acertado.
aunque nosotros somos más densos, o lo hemos sido. Ellos
componían a partir de instrumentos de viento y eso los hacía
más cortantes.
Ni tampoco Carlos es Arto Lindsay. (Javier G.):
Claro, la guitarra de Carlos es mucho más continua. (Javier
A.): Aunque The Lounge Lizards tiraron por el camino del jazz
y nosotros lo hemos hecho por el del rock.
Aunque solíais trabajar aplicando un método a la improvisación,
en "Love Fiasco" habéis seguido el camino
inverso. ¿En cierto modo, teníais miedo a que todo
resultase demasiado caótico? (Carlos):Nosotros teníamos
la esperanza de grabar el disco con más medios económicos.
De haber dispuesto de ellos hubiéramos grabado de un modo
más primitivo, pero al no tenerlos optamos por hacer un disco
más ornamental y más arreglado, para así suplir
las carencias técnicas. Ello nos limitó y nos llevó
a una concepción del disco totalmente diferente a la que
teníamos al principio. En el caso de "Dorita coágulos
de amor". mi preferida, en un momento de la canción
están sonando treinta y cinco instrumentos a la vez. Ni en
una décima escucha pueden descubrirse. Es de una densidad
total. y por eso acabamos agotados.
De todos modos, en muchos momentos se adivina una intención
de resultar más sutiles que densos. Os pongo el ejemplo de
"Cena mejicana" con su aire a lo Ennio Morricone, o la
propia "Dorita coágulos de amor". (Javier G.):
A mi me gustaría que fuéramos más sutiles aún.
En general, las letras me parecen bastante prescindibles. En "Cena
mejicana" (con recitado de Abel, de Migala) o en "Ultramarino"
hay choques entre la melodía de la voz y el ambiente instrumental.
Sin embargo, los chillidos en "Torquemada inició la
quema" se acoplan muy bien. (Carlos): Cada vez tendemos
más a grupo instrumental. e incluso en el disco estuvimos
a punto de no meter letras. Pero en el caso de "Ultramarino"
no estoy de acuerdo contigo; la canción se estructuró
en base a la letra. (Javier G.): A mí me hubiera gustado
meter en el disco letras más tribales, como lo que hacía
Sun Ra, con coros repitiendo una frase. Otro ejemplo sería
"Kulu Se Mama ". de John Coltrane, o, ya más cercano,
una canción como "Tarantella" de The Lounge
Lizards (Carlos): A mí las letras me parecen cojonudas.
el problema es que tengo una voz que es una puta mierda. Si volvemos
a cantar. lo hará Javi (Gallego) o buscaremos a alguien que
lo haga. Las voces. como sonido, son para mi lo más cuestionable
del disco.
CÉSAR ESTABIEL
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